domingo, 21 de diciembre de 2008

Cómo empezar

Esto es difícil y nuevo para mí. La verdad es que ha sido idea de mi psicoanalista. Me dice:
-Creo que debe abrir un blog- y se queda tan pancho, sonríe y da unos golpecitos con el lápiz sobre su mesa de caoba.
-¿Y qué es eso doctor?- le pregunto yo con mi habitual ingenuidad-. ¿Eso me ayudará a resolver mi conflicto?
-¡Claro amigo Eladio!- responde evitando una carcajada.
-¿Cómo?- sigo preguntando con mi bobalicona mente.
-Mire, usted lo que necesita es modernizarse, dejar el pasado, abrir la puerta al futuro, y ábrase un blog- vuelve con la misma tontería del blog el doctor, al que parece que lo que le pago no es suficiente para sacarme del atolladero-. Nada Eladio, yo le diré cómo y dónde puede usted abrir un blog, y una vez lo tenga abierto, escriba, escriba sin parar y sin tapujo, sin censura, saque la bestia que lleva dentro, cuente todas sus perversiones, todas sus pasiones imaginarias, sí, amigo Eladio, no tenga miedo, verá como en menos de un año, o está usted totalmente recuperado del sus traumas, o quizá con suerte se ha convertido en un escritor de lujo- se detiene, hace una mueca con su boca pequeña y abre y cierra el ojo derecho para que yo intuya su complicidad en el asunto.
-Está bien doctor y eso cuánto me va a costar- le digo atusándome el mentón, manía que tengo desde niño y que había cambiado por una costumbre quizá peor, tocarme los testículos todo el tiempo, sobre todo cuando me tropiezo con una mujer de esas que van insinuando sus curvas pero sin darlas a conocer por el momento.
-No mucho más que lo que me paga por cada consulta, y tenga en cuenta que a partir de que usted se hay convertido en Blogger, tendrá que acudir a mí con menos frecuencia- vuelve el doctor a guiñarme el ojo, y lo imagino desnudo ofreciéndole a su linda esposa su falo maquiavélico para engendrar con él al propio Mefistófeles.
Así que tras las clases para que yo llegase hasta este blog, aquí estoy dispuesto a verter sobre él mis más bajos y abyectos pensamientos y deseos.
Por lo pronto te doy la bienvenida quien quiera que seas, tu índole me importa un carajo, tu ideología, tu religión y tu sexo me la pelan. Así que una vez puestos en antecedentes comencemos con uno de mis recurrentes, y excitantes sueños...